Día de Andalucía, mi orgullo ¡ser andaluz! #28F #diadeandalucia #siyofueraandaluz
Programa que hicimos el sábado en Frontera Radio dedicado al Día de Andalucía
Mi sentimiento andalucista nació durante el 28 de febrero de 1980. Yo tenía catorce años y aún no podía votar. Al día siguiente del referéndum sobre la autonomía andaluza, al que la derecha se opuso con su abstención y la voz de Lauren Postigo con ‘Andaluz, éste no es tu referéndum’, no aprobó la autonomía porque en Almería no se consiguió la mayoría absoluta.
Nos lo pusieron muy difícil a los andaluces y andaluzas el referéndum, nos exigían muchas cosas, y la derecha se movilizó, mucho, tanto que cuentan que en Almería votaron hasta los muertos.
Esa ofensa como niño andaluz me dolió, y se fue creando en mí el sentimiento de defender a mi tierra al igual que en otros sitios de España defendían la suya.
La primera vez que tuve la opción de poder votar, voté al antiguo PSA, partido socialista andaluz, que luego sería lo que es hoy, el partido andalucista.
No me había enterado yo bien la postura del PSA con en el referéndum andaluz, que con su pacto con UCD se suicidó políticamente.
Yo me llevé el desengaño cuando vi pactar a Rojas Marcos con Soledad Becerril, del PP para la Alcaldía de Sevilla. Los andalucistas, en los que yo creía, pactaban con los fachas que llevaban la banderita de España en el reloj,
Pues adiós. Mi voto, de izquierda siempre, fue para IU. Que me pasó tres cuartos de lo mismo, cuando ví pactar a Luis Carlos Rejón con Javier Arenas en la legislatura de la pinza, dejé de votarles. Y pasé al PSOE, algo impensable en mí con veinte años, pero ahora , con más de cuarenta , entiendo que con sus sombras y sus luces, es la única alternativa que existe para la izquierda para llegar al gobierno e impedir que gobierne el PP. Tanto que me hice militante.
Y sigo con mi sentimiento andalucista. Me da pena la cantidad de gente que lo tiene, y que anda como perro sin pastor, porque el Partido Andalucista, por culpa de personas como Rojas Marcos y Pedro Pacheco, está muerto. Tendrá que pasar mucho tiempo, cuando no estén estos líderes ya, para que el partido se regenere. No se merece estar fuera del parlamento andaluz, pero ellos se lo han buscado.
Ahora, la derecha de nuevo intenta hincarle el diente a Andalucía. La derecha como siempre digo, con sus múltiples cabezas: PP, Iglesia, UpyD… son los que más me asustan… hacen unas propuestas que van de lleno contra la autonomía de Andalucía: quitarnos las competencias en educación y en sanidad, para que las decidan como en antaño desde Madrid: pues no, no, y mil veces no.
Los andaluces y las andaluzas tenemos capacidad plena para gobernarnos por nosotros mismos, y a la vista está: basta ver como está Andalucía comparada con las comunidades en ruinas gobernadas por la derecha, por ejemplo, Valencia.
Ya que hay paro, sí. Pero estamos en el mundo, y la crisis es global. Pero la autonomía andaluza nos ha puesto a la cabeza de España en lo mejor; no en vano, Andalucía es mucho más grande que otros países como pueden ser Portugal o los Países Bajos.
Sin embargo, hay algo que me hizo tener el sentimiento andalucista y aún no lo he perdido. Fue un perro, un perro andaluz el que me convenció de los valores de mi tierra. Un perro que votó un SÍ como una casa a la autonomía de Andalucía. Un perro que desde allí donde esté les pido que les muerda, sí, que muerdan a todos estos que ni creen en los andaluces ni creen en Andalucía. ¡Muérdeles,Troylo, muérdeles!
El texto lo he copiado del libro Charlas con Troylo, que me tocó en un concurso en el instituto. Si alguien se siente molestado por los derechos de autor, que me lo diga y lo retiro. Pero sería una pena, porque este texto de D. Antonio Gala, aún sigue vigente y es muy díficil encontrarlo.
De Charlas con Troylo.
‘¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?’ ‘Contesta, Troylo, anda’, te insistí. Y tú me contestaste: ‘No me llames de usted’. ‘Quién puede ser tan maligno o tan torpe como para redactar una pregunta sobre la autonomía andaluza de esa forma?¿al pueblo más rápido de España se le aborda con sinuosidades?¿al más vivaz, con ininteligibles circunloquios? Muérdeles, Troylo, hazme el favor. Dales un buen mordisco a ver si se enteran de una puñetera vez con quien se están jugando los cuartos.
¡Dios!, ¿es que no está bien claro? ¿no fue la resignada Andalucía donde se promulgó la Constitución del 12, que representa el símbolo de los anhelos liberales contra la monarquía absoluta?¿No fue en ella donde se dio garrote vil a Mariana Pineda, y se fusiló a Torrijos y a sus compañeros? ¿No fue en ella donde se constituyó la Junta Soberana de Andujar en 1835; donde se fundó el primer falansterio fourerista por Sagrario Veloy; donde se forzó la creación de la Guardia Civil, como cuerpo de represión y orden rural, ante las exigentes demandas campesinas; donde se alzaron Manuel Caro y sus huestes de jóvenes imberbes, que asaltaron la casa – cuartel de Utrera, y en Arahal – respetuosos de las personas y los bienes – quemaron las escribanías y los archivos municipales para destruir los títulos de propiedad privada de las tierras?¿No fue en Andalucía donde estalló la insurrección de Loja en 1861, cuando seis mil campesinos destituyeron a las autoridades y formaron un gobierno local, y donde el movimiento federalista alcanzó tal repercusión que, representadas las provincias por sus Juntas, los pueblos andaluces saltaron de las barricadas al campo y la guerrilla, en lucha contra el estrangulador poder central? ¿No fue allí donde surgió la Primera Internacional Socialista de Málaga en 1870; donde en el 74, exasperada la desigualdad de clases, apareció la mano negra; donde los mineros de Río Tinto trazaron, con el rojo de su río y de su sangre, una página inmensa? ¿no fue Cádiz ‘la patria solariega de la libertad’, que albergó el inicial grupo socialista de España, y los clubes revolucionarios, y las insurrecciones republicanas de 1868 y de 69, y el primer núcleo anarquista andaluz, al que siguieron tantos, tantos, tantos? ¿Quién se ha olvidado los nombres promotores del ideal de justicia y libertad y autonomía, entre los que sobrevuela Blas Infante, que animó en 1913, en el Congreso de Ronda, el sentido regeneracionista andaluz, su abanderado despertar, su toma de conciencia tan largo tiempo intencionadamente demorada a fuerza de somníferos y terribles sedantes?¿No fue Andalucía, la bella durmiente, quien despertó en 1933, con la sublevación de Casas Viejas, tan dura que cambió su nombre por el de Benalup de Sidonia, y que ratificó lo históricamente comprobado: que a la tierra más fértil de España ninguna tímida reforma agraria la podrá seducir ni serenar? ¿No se demostró en Andalucía que, revuelta la ultra izquierda contra la II República, fueron las derechas las que pretendieron hacer su interesada revolución contra una y otra?¿Y no fue esa revolución la guerra de los Tres Años, cuyos despiadados efectos estamos padeciendo aún, si bien con la ilusión, decepcionada hoy, de que no perdurarían mucho tiempo?
¡Dios!, ¿es que no está bien claro? ¿No está demasiado claro lo que pude resultar de veras desestabilizador?¿O es precisamente tan excesiva claridad lo que procura oscurecerse con la confusión de una estúpida pregunta? ‘¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?¿Dónde está la palabra Andalucía?¿Dónde está la palabra autonomía?¿En qué cajón de sastre nos quieren meter?¿Por qué recomiendan abstención quienes ayer se rasgaban las túnicas ante su sola posibilidad?¿Cuántos periodistas serviles se arrodillan ante un ucase? ¡Qué cosa más idiota! Jugar con fuego se llama a tal locura.
Tú, Troylo, conoces bien Andalucía: la generosidad y solidaridad de las ocho guapas hermanas, que fueron el adorno del mundo, ante de que las expulsiones centralistas de judíos y moriscos echaran un tenebroso velo sobre la gloria de sus mil y una noche de sabiduría. Yo te he hablado del tiempo en que las famas andaluzas, ‘tanto por plumas cuanto por espadas’, colmaron la historia de ese vago sueño denominado España. Yo te he hablado del tiempo en que los caballeros del Sur arrebataban, allí dónde estuviesen, ‘en la sortija el premio de gala,/ en el torneo el de la valentía’. Yo te he hablado del tiempo en que, entre sus columnas del non plus ultra, el eterno león sacudió sus doradas melenas: las rebeliones de las Alpujarras, la Vereda de la Plata, Sierra Morena, Bailén, los bandoleros que triunfaron de Fernando VII, la Constitución Federalista, las agitaciones campesinas del primer cuarto de este siglo, las fatigas de los congresos que prepararon el Anteproyecto de Bases para su estatuto. Yo te he hablado, y te has enardecido, del tiempo – todo el XIX, desde las Cortes de Cádiz hasta el asesinato de Canovas y la exaltación de Silvela, andaluces los dos- en que España vivió bajo su suave hegemonía y en que las ideas se pronunciaban con acento andaluz. Yo te he hablado del tiempo – siempre, siempre – en que la poesía levantaba y levanta sus claros surtidores en los patios sureños, de mármol o de cal. Yo te he hablado de los buenos tiempos en que ellas, las ocho hermanas, fueron tierra de promisión de la que nadie se iba, sino a la que se venía con ojos o codiciosos o felices, todos: desde los reyes cristianos a los emigrantes alemanes o suizos – a veces la vida da vueltas de campana – con que Carlos III repoblaba sus campos, pasando por los gallegos, los santanderinos, los vascos, los sorianos.
Y ahora nos vienen, Troylo, con preguntas esotéricas. Boquitas de piñón vienen a preguntarnos a nosotros, Troylo – que hemos recorrido, extasiados, desde la Sierra de Segura hasta las marismas del Guadalquivir-, vienen a preguntarnos, en palabras sesgadas, a nosotros, si queremos que nos dejen en paz. Como si no lo hubiéramos gritado a pecho abierto una y mil veces más. Óyeme, Troylo, bien: tres enemigos tiene la autonomía andaluza: la ultraderecha, el Gobierno y la estupidez. O quizás sean las tres la misma cosa. No sé si tú estarás en el censo, Troylo, hijo, como perro andaluz, porque hasta las listas de los censos nos las han enrevesado y dilatado para que no sepamos ni quién somos, ni cuántos somos, ni dónde estamos, ni lo que exigimos. No sé si tú estarás en las listas para poder contestar un sí como una casa, como un millón de casas, a la inhábil pregunta. Por eso, te lo repito, Troylo, lo mejor es morderles. Pégales un mordisco, y que se vayan con su maldita música a otra parte.








un abrazo querido amigo, ser andaluz es toda una fiesta y luz
así deben de sentirse todos los que pertenecen a algún país o pueblo , sin duda el sentido de pertenencia y de identidad connacional es motor y energía suficiente para celebrarlo
Gracias, Elisa, lo bueno de ser andaluz es que no es excluyente. Nuestro estatuto lo afirma: sólo con vivir aquí, ya lo eres! Aquí cabemos todos y todas! Un abrazo!!
Bueno, en primer lugar gracias por este texto de las Charlas con Troylo que no conocía y que es impecable. No caben dudas ante un andaluz que se pone a escribir. Seréis barrocos, seréis excesivos, pero nadie podrá negar que habláis claro.
Sí, Alfonso, te entiendo. ¿Cómo no voy a entenderte? ¿Cómo un catalán no va entenderte? Mira, no soy nacionalista, de nada, no creo en el poder excluyente de las naciones. Pero sí creo en la exigencia de los pueblos para gobernarse, si lo desean. Porque existen las naciones, aunque no sea nacionalista; eso me parece bastante innegable. Y desde luego Andalucía yo diría que se parece mucho a lo que yo entiendo por nación. Igual es bestia lo que digo, pero es lo que veo. Lo que ocurre es que con Andalucía el centralismo español ha hecho lo mismo que ha hecho con Valencia o con Galicia: incorporar las particularidades como graciosos tipismos. Simplificar, adelgazar, por tanto… ¡Qué mala leche!
Te recomiendo un blog especial: es de un amigo malagueño que acaba de dedicar diez entregas a vuestra Andalucía. Por si no lo conoces te lo remito, y ahora que lo pienso le remito tu entrada a él. Merecéis leeros.
http://antoniopc.blogspot.com/
Un abrazo, que los abrazos siempre son más fuertes que las naciones y que todas esas cosas, porque unen corazones más allá de cualquier circunstancia.
Hola Alfonso. Vengo de la mano de Ramón (EastRiver) que me habló de tu blog. Me gsuta el discurso que planteas y el análisis que haces de la evolución de nuestra autonomía y de la política andaluza.
Es un placer. Volveré a visitarte
Me siento tan andaluza como castellana. Lo primero por residencia, lo segundo por nacimiento.
Feliz día a todos los andaluces!
Saludos
Muchas gracias!!!